Lectores: el poder de la multitud
Ha quedado o puede quedar en una tentativa, porque parece que el gobierno británico tiene sus métodos para hacer frente a casos como éste, pero es una muy breve historia (vía Paul Bradshaw) de las que demuestran el poder que puede llegar a tener la multitud, el poder de los lectores, a los que muchos periodistas siguen despreciando: Ben Goldacre, columnista del Saturday Guardian y editor del blog Badscience, necesitaba contrastar una información referente a unas pruebas de alimentación con un suplemento de aceite de pescado para mejorar el rendimiento de los escolares de Durham. Después de intentar probar la información por los canales tradicionales y no recibir contestación, recurrió a la Freedom Of Information Act (FOIA), la ley británica que regula el derecho de los ciudadanos a obtener información que obra en poder de las autoridades públicas.
Su solicitud fue denegada por el coste que supondrían los datos que pedía. Solución: hizo un llamamiento a sus lectores a través de su blog para que cada uno realizara una pequeña petición de información, y después reunirlas todas. En su blog hay ya casos de 173 personas que han hecho una petición acogiéndose a la FOIA. Martin Estabe, de Online Press Gazzete, cree que el experimento de periodismo ciudadano o de investigación compartida no dará resultado, porque la FOIA ya advierte en su legislación que denegará casos que puedan entenderse como una campaña y, por tanto, sostiene Estabe, las peticiones individuales serán rechazadas. Sin embargo, triunfe o fracase, es un buen ejemplo de lo que con la participación de los lectores se puede llegar a obtener.
No es nada nuevo, no obstante, lo de la investigación compartida. Ahí está el conocido ejemplo de la Universidad de Berkeley con el BOINC, que usa los ordenadores de los internautas, aunque de una manera pasiva, para desarrollar proyectos y obtener datos que de otra forma tardarían años en analizarse. Ya sería hora de que el periodismo trasladará a su área, con sus limitaciones y precauciones lógicas (qué asco la idea que alguna revista cuyo nombre no recuerdo lanzó para animar a los lectores a perseguir a los famosos y saber dónde estaban en cada momento), este tipo de investigación compartida. Aunque antes de que se generalice la investigación compartida con los lectores, y sea moneda corriente que los periodistas les piden ayuda abiertamente para llegar donde solos no pueden o para hablar con más conocimiento de causa, habrá que dar algunos pasos previos, sobre todo de planteamientos e ideas, y entender de una vez que los lectores son nuestros aliados y no nuestros enemigos, y que muchos de ellos saben más que nosotros y juntos podemos descubrir lo que muchos quieren que se oculte. Y que por eso, y también por una cuestión de respeto, de trato, debemos mantener un canal siempre abierto con ellos y el blog puede ser un medio fantástico para mantener ese contacto, algo por lo que siguen sin apostar los periódicos españoles, que crean blogs, como decía en otro post, de los que abundan en la blogosfera, que nada tienen que ver con sus propias noticias ni con su comunidad de lectores fieles. Pero vamos, qué estoy hablando de blogs de periodistas en el periódico, si como colectivo (con sus excepciones) ni siquiera podemos o no queremos poner nuestro correo electrónico al final de las noticias que redactamos en los periódicos. En plena era digital, ¿cuántos periódicos españoles importantes tienen la costumbre de publicar el correo electrónico del periodista al final de la noticia o enlazando con el propio nombre del autor? ¿Es la excepción o la regla?
Foto: Brian "Doctabu" Moore
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Qui pregunta, ja respon. Amb el tema dels correus dels periodistes fins i tot ens van davant a Portugal, que no seria el paradís de les noves tecnologies. De fet, en general només es donen els correus els «opinòlegs» i en aquests casos té una funció esporgadora. La direcció i l’empresa es treu de d’amunt la responsabilitat sobre l’opinió i possibilitat que qui no estiga d’acord «vaja a molestar» directament al que ha escrit la impertinència o barrassada i no al diari. Per desgràcia, hi ha molta gent que encara no ha passat del fax, de la carta i del butlletí imprès. Crce que la investigació compartida no é sun invent d’internet, però el facilita molt. Des de fa anys, hi ha periodistes que deixen obertes totes les vies possibles per rebre informació, des de donar el telèfon mòbil (de treball) a tot el món a enviar cartes personals a cada associació o persona que puga estar interessada. Crec que la crisi del periodisme no és una qüestió només de noves tecnologies, si no d’un canvi d’actitud. Els mitjans escrits hem passat de ser de la gent a ser dels polítics i dels gabinets de premsa. I això ha minat la credibilitat.
Crec que els mitjans escrits que s’apropen a la gent, sense demagògies, continuaran tant vigents com els llibres.
Una abraçada
Jesús
Comentario por Jesús Badenes | Lunes, 27 Noviembre, 2006