Han sido muchas las veces que me he dicho: esta semana recupero el blog, pero desde hace un año y pico, como delata la última entrada, no ha sido así. La razón, ésta.
En el verano del año pasado (2007), me llamaron para que me encargara de la dirección de LEVANTE-EMV.COM (llevaba desde principios de los 90 como responsable de una de las ediciones del periódico impreso) y ha sido un año durísimo de trabajo, que apenas me ha dejado tiempo para nada más, pero ha sido muy reconfortante profesional y personalmente. No hemos hecho más que empezar, y el trabajo seguirá siendo el mismo, pero trataré en la medida de lo posible de retomar el blog, que tantos amigos me ha dado.
Los periódicos Detroit Free Press y el Detroit News van a incorporar un nuevo sistema de clasificados que permite a los lectores que lo deseen contactar directamente con los anunciantes, a través de un banner que lleva a un centro de información en donde se le ofrece más información del producto, ventas, etc, a través de operadores, a modo de Call Center. Ambos periódicos comparten la misma sección de clasificados, llamada Marketplacedetroit. Software Innovations Inc, es la empresa que ha desarrollado la plataforma para DNP, el grupo al que pertenecen ambos periódicos. "Es una innovadora manera de conectar compradores y vendedores y se alinea bien con nuestra estrategia de ser de los primeros en adoptar la nueva tecnología y usar nuevas formas de involucrar a las audiencias y ofrecer resultados a los anunciantes", según indica Dave Hunke, presidente y CEO de DNP. Este grupo comple así uno de los nuevos requisitos de la empresa periodística digital. Esto es, ya no es suficiente con anunciar, sino que el periódico está obligado a establecer mecanismos para que esos anuncios sean lo más efectivos posibles para el anunciante. Vía: Editor and Publisher
El periodista Mark Glaser publicaba hace unos días en su blog Mediashift una entrevista con Bill Grueskin, editor de la edición digital de The Wall Street Journal, periódico que si bien durante muchos años fue la antítesis de la web 2.0, desde hace un tiempo está trabajando para adaptarse a la nueva era digital. Grueskin explica que ya han conseguido una fórmula para que los blogs funcionen dentro de WSJ, (los editores leen todos los posts antes de que sean publicados, por temor a los problemas legales), muestra su interés por seguir explorando las redes de networking, pero matiza que, no obstante, el periodismo ciudadano, entendido como la libre creación de noticias por ciudadanos en el seno del periódico, no acaba de encajar en un diario como el WSJ. Asegura que, al menos en la información financiara o de negocios, es de vital importancia que los lectores conozcan los intereses que los periodistas puedan tener, si los tienen, en algunas empresas, y por ello están obligados a firmar anualmente un código ético (pdf), que es de suma importancia para demostrar la buena fe con la que se tratan informaciones que pueden hacer que algunas personan ganen o pierdan fortunas. Grueskin no sabé cómo podría trasladarse esto al periodismo ciudadano.
En la entrevista, Grueskin habla del acceso gratuito a la información vs la información de pago (WSJ ofrece ahora acceso gratuito un creciente número de artículos y vídeos, y ha puesto en marcha la política de puertas abiertas algunos días, además de que el acceso a los blogs es gratuito), habla de podcast, de los objetivos que persiguen con la inclusión de vídeos, habla del éxito de algunos blogs dedicados a los negocios, como Paid Content o GigaOm, y avanza algunos cambios en las relaciones entre el periódico impreso y el digital, que se plasmarán en breve.
Los medios de comunicación siguen sin recuperar la confianza del lector. La percepción mayoritaria no varía: algunos medios de comunicación son en el fondo poderosos lobbys que, por encima de la información veraz, defienden sus propios intereses; otros se venden al poder económico, o al político, o simplemente se venden. Y se vende quien espera recibir algo a cambio. Conforman UTI’s: Uniones Temporales de Intereses. Y algunos de los que parecían que iban a aportar aire fresco al mundo de la comunicación porque nacían sin los vicios de las corporaciones informativas tradicionales y enarbolaban la bandera de un nuevo periodismo, pronto han empezado a caer en los mismos errores, en la misma prepotencia, en el mismo pensamiento único, en el mismo ejercicio del poder en beneficio propio, ora disfrazados con una pátina de pluralidad, ora con una pátina de periodismo 3.0. Cierto es que no todos son iguales: hay periódicos que resisten los embates del poder como pueden, porque no son de nadie: mejor dicho, son de todos: son de sus lectores. Pero estos periódicos son la excepción. Son tal vez los únicos que entienden que el poder de un periódico reside en sus lectores, que son ellos los que dan ese poder y que hay que ejercerlo, por tanto, con mucha responsabilidad, y siempre buscando el beneficio general.
En ese panorama en el que los lectores siguen pensando que algo huele a podrido, y que sólo un puñado de periódicos se mantiene como faro, es lógico que surjan iniciativas como la del canadiense Paul Jay, conocido tal vez en muy reducidos círculos españoles por su faceta como codirector de películas documentales como Regreso a Kandahar, con Nelofer Pazira. Jay, que también dirigió muchos años un programa de debate en Canadá, CounterSpin, pondrá en marcha formalmente en 2007 The Real News, una televisión de ámbito internacional que trata de romper los vínculos con la financiación gubernamental o empresarial. Su carta de presentación es toda una declaración de intenciones: No corporate dollars, no government funding, no commercials, no strings. ¿Cómo se financiará entonces? Con pequeños donativos deducibles de los impuestos. Nada que pueda atar la línea de libertad a la que aspira la nueva televisión. Los asuntos sobre los que se centrará The Real News, en formato de noticias, reportajes o debates son la guerra; los ataques terroristas; el calentamiento global y la búsqueda de soluciones; la violación de los derechos humanos y de las leyes internacionales; la amenaza de las armas nucleares, químicas, o biológicas; el SIDA y sus soluciones, la pobreza y modelos alternativos de desarrollo, etc. Tendrá un peso importante el periodismo ciudadano.
En una extensa (1, 2) entrevista que recoge Etcétera, Jay explica qué quiere cambiar: "Si hablamos de las tropas canadienses en Afganistán, los media presentarían una gran historia acerca de si tienen balas suficientes o sus tanques poseen armamento suficiente, pero no reportarían, ni discutirían, ni debatirán por qué están ahí; no se preguntarían si nuestra política hacia Afganistán conducirá a la democracia. Repetirían los lemas: "Estamos ahí por la democracia" o "Estamos ahí para la reconstrucción de Afganistán", pero no harían un periodismo que investigue si nuestras políticas están consiguiendo lo que dicen proponerse.Si uno cuestiona ese sobreentendido lo acusan de querer llevar su propia agenda o de ser izquierdista; o, si lo haces dentro de los confines de una redacción, entonces eres un buscapleitos. Porque la agenda de cómo pueden discutirse los eventos del día está limitada más o menos por los parámetros establecidos desde los principales partidos políticos. Esto es así en Estados Unidos y aquí [en Canadá]. Aunque tal vez lo sea menos en la prensa escrita, donde hay un poco más de margen. En la televisión se tienen unos confines angostos, y la razón es que ahí es donde se encuentra la audiencia masiva, que es para la que crean una ficción completa del mundo".
Y cree que éste es el momento de llevar a cabo este nuevo proyecto: "La televisión fabrica la vida, la experiencia no coincide; la gente, en general, tiene una vida difícil. Por eso al menos la mitad de los estadounidenses sabe que lo que recibe de las noticias televisivas es pura mierda. Por lo tanto, las condiciones para crear una alternativa nunca han sido tan fértiles, si además sumamos el poder de Internet y la habilidad para obtener dinero directamente de ahí, a través de pequeños donantes. Existen las condiciones para una nueva institución en una escala nunca intentada, para crear una voz de periodismo independiente. Personas provenientes de una gran variedad de creencias políticas están empezando a ver algo de la realidad y estarán en condiciones de unirse en la creación de una cadena televisiva capaz de reunir a los mejores pensadores, los mejores periodistas y alguna de la gente más creativa bajo un mismo techo, en conexión con Internet, combinando la audiencia masiva con el apoyo masivo".
¿Podrá una televisión como la que propone Jay financiarse sólo con pequeños donativos o está abocada al fracaso? Pronto lo sabremos.
Ya he comentado en otros posts que es el momento de arriesgar, de experimentar, de buscar nuevas fórmulas de interacción con el lector. Es lo que ha hecho la edición danesa de la revista Computerworld online, y hay que aplaudir a los que tratan de innovar, aunque en este caso no acaban de convencerme algunos de los cambios. Fundamentalmente, la revista acaba con la gradación o jerarquización de contenidos, una idea que puede ser aceptable en una red social o en una comunidad de información a través de blogs, siempre que esté apoyada por un sistema de votación popular o por etiquetas que permitan hallar el contenido que es de nuestro interés, pero creo que no es aplicable a los medios de comunicación, que deben seguir cumpliendo una de sus misiones, la de jerarquizar y ordenar la información, aunque permitiendo que la información aparezca con otras jerarquizaciones populares por otras vías. Yo quiero que cualquier periódico me ordene las noticias según su criterio, aunque quiero que dé también la opción de que los propios lectores puedan graduar esos mismos contenidos mediante la fórmula de sumar un punto por cada lectura de una noticia u otros sistemas, y que esa jerarquización constituya una portada paralela, o un índice de lo más leído en cada sección, como ya hacen algunos periódicos acertadamente.
¿Cómo se jerarquiza la información? Pues, fundamentalmente, en la posición que se le da en el periódico: arriba o en la parte inferior de la página; a 1 o a 5 columnas, abriendo o cerrando una sección, por el cuerpo de la letra, que suele estar en consonancia con la posición que ocupan dentro de la página, etc. En la edición danesa de Computerworld, según cuenta Ernst Poulsen, todo eso se ha acabado. Here’s the news. Help yourself! Todos los titulares tienen el mismo tamaño, no importa lo relevante que sea la historia y, como en los blogs, la información aparece por orden cronológico inverso (como Clarín, por ejemplo), pero Clarín ofrece también una categorización por importancia, fácilmente consultable, Computerworld ofrece sólo un pequeño Tophistorier. En la parte positiva, por un lado la etiquetación de las noticias de manera sistemática, una tendencia que se consolida cada vez más en los medios online, y por otro lado que los lectores pueden bloguear y aportar contenidos. La edición internacional de computerworld mantiene la jerarquización de contenidos.
Dan Gillmor cita en Center For Citizen Media la apuesta que el tabloide vespertino sueco Aftonbladen ha realizado por los blogs como canal de comunicación al ofrecer a los lectores de su edición digital la posibilidad de crearlos dentro del periódico y publicarlos en un portal específico. Son ya más de 6.100 los blogs que se han creado, divididos en una treintena de categorías. Sólo hace falta echarle un vistazo al número de posts de algunos de ellos para comprobar cómo ha ido la prueba. Es un camino que antes o después deben andar los medios locales si quieren atraer a los ciudadanos y ser útiles en su vidas diarias: darles las herramientas para que creen sus propios contenidos y formen parte del proceso comunicativo como parte activa. Un portal de blogs en estos medios locales dividido en secciones, no excluyentes entre ellas, por ejemplo por barrios, por áreas temáticas, por edad, por aficiones, etc, de manera que ya se preconfigura un campo concreto que agrupa a determinados blogs sin necesidad de recurrir a motores de búsqueda, sería un fantástico espacio de encuentro informativo. Pulsando sobre la categoría que se refiera a un barrio o un distrito concreto, el lector puede encontrar los blogs que hablan sobre los problemas de esos barrios, sobre una reivindicación o una denuncia, mientras que otros interesados en asuntos más generales como por ejemplo la sanidad, pueden acceder a todos los blogs que hablen de sanidad, de manera transversal, sea cual sea el distrito al que se refieran. La técnica ya permite diseñar sistemas de búsquedas muy elaborados pero a la vez sencillos de usar por los ciudadanos, que muestren resultadosn de búsquedas cruzadas. Nada que no se esté haciendo ya en algunas webs desde hace tiempo, por otro lado. Pero, en esto también, como en muchas otras cosas, las empresas periodísticas van algo por detrás, fieles a aquello de que cuando algo sea necesario, lo sabremos; mientras tanto, no lo necesitamos.
Ha quedado o puede quedar en una tentativa, porque parece que el gobierno británico tiene sus métodos para hacer frente a casos como éste, pero es una muy breve historia (vía Paul Bradshaw) de las que demuestran el poder que puede llegar a tener la multitud, el poder de los lectores, a los que muchos periodistas siguen despreciando: Ben Goldacre, columnista del Saturday Guardian y editor del blog Badscience, necesitaba contrastar una información referente a unas pruebas de alimentación con un suplemento de aceite de pescado para mejorar el rendimiento de los escolares de Durham. Después de intentar probar la información por los canales tradicionales y no recibir contestación, recurrió a la Freedom Of Information Act (FOIA), la ley británica que regula el derecho de los ciudadanos a obtener información que obra en poder de las autoridades públicas. Su solicitud fue denegada por el coste que supondrían los datos que pedía. Solución: hizo un llamamiento a sus lectores a través de su blog para que cada uno realizara una pequeña petición de información, y después reunirlas todas. En su blog hay ya casos de 173 personas que han hecho una petición acogiéndose a la FOIA. Martin Estabe, de Online Press Gazzete, cree que el experimento de periodismo ciudadano o de investigación compartida no dará resultado, porque la FOIA ya advierte en su legislación que denegará casos que puedan entenderse como una campaña y, por tanto, sostiene Estabe, las peticiones individuales serán rechazadas. Sin embargo, triunfe o fracase, es un buen ejemplo de lo que con la participación de los lectores se puede llegar a obtener.
No es nada nuevo, no obstante, lo de la investigación compartida. Ahí está el conocido ejemplo de la Universidad de Berkeley con el BOINC, que usa los ordenadores de los internautas, aunque de una manera pasiva, para desarrollar proyectos y obtener datos que de otra forma tardarían años en analizarse. Ya sería hora de que el periodismo trasladará a su área, con sus limitaciones y precauciones lógicas (qué asco la idea que alguna revista cuyo nombre no recuerdo lanzó para animar a los lectores a perseguir a los famosos y saber dónde estaban en cada momento), este tipo de investigación compartida. Aunque antes de que se generalice la investigación compartida con los lectores, y sea moneda corriente que los periodistas les piden ayuda abiertamente para llegar donde solos no pueden o para hablar con más conocimiento de causa, habrá que dar algunos pasos previos, sobre todo de planteamientos e ideas, y entender de una vez que los lectores son nuestros aliados y no nuestros enemigos, y que muchos de ellos saben más que nosotros y juntos podemos descubrir lo que muchos quieren que se oculte. Y que por eso, y también por una cuestión de respeto, de trato, debemos mantener un canal siempre abierto con ellos y el blog puede ser un medio fantástico para mantener ese contacto, algo por lo que siguen sin apostar los periódicos españoles, que crean blogs, como decía en otro post, de los que abundan en la blogosfera, que nada tienen que ver con sus propias noticias ni con su comunidad de lectores fieles. Pero vamos, qué estoy hablando de blogs de periodistas en el periódico, si como colectivo (con sus excepciones) ni siquiera podemos o no queremos poner nuestro correo electrónico al final de las noticias que redactamos en los periódicos. En plena era digital, ¿cuántos periódicos españoles importantes tienen la costumbre de publicar el correo electrónico del periodista al final de la noticia o enlazando con el propio nombre del autor? ¿Es la excepción o la regla?
Estas son, sucintamente, algunas de las principales características que ya se han podido ver hoy en elpais.com y otras que se habilitarán de inmediato.
Cambia de dominio de elpais.es a elpais.com, aunque seguirá siendo accesible desde la anterior dirección
Se adapta al ancho de pantalla de la mayor parte de los ordenadores (1.024 píxeles) con lo que se abarcan más elementos de un vistazo. En la portada evita listas largas de titulares a cuerpo pequeño, y apuesta por menos titulares, a más tamaño.
El menú de navegación pasa a ser horizontal, a dos líneas, en el encabezado. Una primera con las secciones (Inicio, internacional, España, Deportes, etc, que después se despliegan en subsecciones), y una segunda intersectorial para vídeos, gráficos, fotos, audio, etc, que gana en contenidos. Anuncia, por ejemplo, muchos más vídeos informativos. Gana en usabilidad. Se pasa de una página a la siguiente con la flecha del teclado, por ejemplo.
Potencia la participación del lector, permitiéndole valorar y compartir las noticias que lee, y a pie de la noticia aparecen otros servicios como la posibilidad de enviar una corrección. (La sección de fe de errores gana en tamaño también). Mantiene estadísticas de lectura de las noticias, posibilidad de enviarlas por correo electrónico, reenviarlas a redes sociales (del.icio.us, digg, menéame, etc). La nueva sección Participa, va en esta línea, con secciones como Yo, periodista, en donde los lectores pueden enviar comentarios o pueden enviar preguntas a protagonistas informativos desde la sección Los Internautas Preguntan, y contiene también encuestas, foros (el primer tema es precisamente sobre el nuevo elpais.com), chats temáticos, y un trivial sobre temas de actualidad.
De la participación del lector salen tres clasificaciones de noticias: las más leídas, las más votadas y las más enviadas, que pueden verse en una ventana a la derecha de las noticias o con página propia.
Las informaciones enlazarán con otras informaciones relacionadas, bien del propio periódico o de otros medios informativos.(Esto habrá que ver cómo evoluciona: sobre todo a quién enlaza)
Potencia el acceso a los contenidos desde los canales alternativos (PDA, PSP, móvil, etc), con diseño específico para ellos.
E incorpora nuevos blogs. De momento, La Cacharrería, de gadgets tecnológicos; otro de la escritora de cine para adultos Eva Roy, y un tercero, blog de bloggers, en el que participarán los bloggers más conocidos. El blog lo han estrenado Píxel y Díxel. Elpais.com busca también nuevos bloggers. Aquellos que tengan alguna idea interesante pueden enviarla por correo a elpais.com, y si la aprueban, pasarán a tener ciberbitácora propia en Prisacom.
Creo que es un paso en la dirección correcta, pero desde mi punto de vista se queda un poco corto. Lo que incorpora es una buena selección de recursos que potencian la interactividad y la usabilidad, y se adaptan a los nuevos hábitos, pero la mayor parte de ellos ya está en uso en otros periódicos, y los medios digitales más punteros en este sentido quedan por delante de elpais.com, pese a que éste ha sido el último en llegar. Hubiera preferido algo más de riesgo, porque es el momento de experimentar, e incorporar alguna novedad que despertara expectación.
En cuanto a los blogs, sigo preguntándome, como hacía en un post anterior, si es éste el modelo que deben seguir los blogs de los periódicos. Yo creo que no. Es interesante el blog de bloggers, pero los otros dos son blogs cuya temática, corregida y aumentada, puede encontrarse repetida hasta la saciedad en la blogosfera. Y, sin embargo, las empresas periodísticas siguen sin apostar por los blogs de sus periodistas, por los blogs en los que hablen de las noticias que publican en la edición impresa o digital, de todo aquello que por limitación de espacio no cabe; blogs en los que se dirijan a sus lectores y les hablen con voz humana, pidan opinión, o aborden temas desde ópticas diferentes. Hay muy pocos blogs de este tipo: son raras excepciones en España, como el de Arsenio Escolar, pero leerlos es, a veces, una verdadera gozada. Lástima que no abunde el ejemplo.
Elpais.es inicia este lunes una nueva etapa: cambia de dominio a elpais.com, (tal vez para ofrecer la imagen de diario en español para todos los hispanohablantes, sin expresa localización geográfica), amplía la maqueta a 1.024 píxeles, siguiendo la tendencia de la prensa digital, y a tenor de las capturas hechas por Sergio, parece que gana en usabilidad, al simplificar el diseño. También potencia la personalización de los contenidos, la posibilidad de acceder a ellos desde diferentes canales (móvil, PDA, etc), y prestará especial atención al periodismo ciudadano, habilitando cauces para que la gente remita sus informaciones, y reforzará su red de blogs (floja, muy floja hasta ahora) (ver post anterior). ¿Será el siguiente paso una aproximación entre redacción tradicional y redacción digital, un primer escalón hacia la convergencia, como ya ha empezado a aplicar 20 minutos? Más información en Mangas Verdes.
Blog dedicado al impacto de las nuevas tecnologías y las nuevas generaciones sobre el periodismo y la comunicación, de manera preferente, y la transmisión de conocimientos en general, así como a los retos que debe afrontar el periodismo para ofrecer una respuesta adecuada a la sociedad en esta era digital y otros aspectos de actualidad. Blog optimizado para Firefox. En Internet Explorer a veces no se ve alguna foto. También optimizado para PDA. Puedes contactar con el autor aquí. Un blog de Lluís Cucarella.